La extraña muerte de Cintia imagen

Eran las 2:23 de la mañana cuando la sobrina de Cintia se dio cuenta que su estado no se trataba de una enfermedad.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Cintia murió por una arma punzo cortante, pero meses atrás, se le caía el cabello, jugaba con sus heces y su vómito. El arma no fue encontrada por lo que su muerte sigue siendo un misterio.

El inicio del problema

Todo comenzó el 12 de noviembre de 2016. “Cintia estaba bañándose cuando escuché que gritó”, comenta Diana, su sobrina.

“Rápido le toqué la puerta y abrió… No se me olvida su cara, estaba llorando y con cabello en su mano, ahí entendí por qué el alboroto”.

La sobrina comenta que no era poco cabello lo que su tía sostenía, era bastante y con el tiempo se le fue cayendo más.

Creyeron que era cáncer, sin embargo, le hicieron todos los exámenes respectivos… No había nada, estaba sana.

La familia necesitaba una segunda opinión pero las pruebas seguían siendo negativas.

Lo que no esperaban

Cuando todo apuntaba que sus síntomas eran de hepatitis, le hacían las pruebas, exámenes y salía negativo; lo mismo pasaba con la anemia.

Para marzo de 2017, la familia de Cintia se dio cuenta de algo curioso… Ella se miraba mejor, ya tenía cabello nuevamente y el color le regresaba a sus mejillas, pero siempre había un problema. Conforme los días pasaban el pelo le crecía muy rápido y comenzó a engordar demasiado, a tal punto que ya solo caminar a la cocina la fatigaba… Los inconvenientes surgían de nuevo, pero esta vez, algo iba peor que antes.

Los fenómenos inexplicables

Diana era la que más se preocupaba por Cintia y un día decidió quedarse a cuidarla porque todos tenían asuntos que resolver.

“No me pesaba no ir a la U por cuidarla, pero cuando fui a dejarle la comida al cuarto estaba dormida… No había comido en todo el día así que decidí despertarla y estaba llorando pero me asusté. Junto con sus lágrimas caía sangre, sus ojos estaban ensangrentados y solo me decía me arden, me arden’, rápido llamé a la ambulancia”.




Los médicos le indicaron que Cintia pasó mucho tiempo despierta, más de 48 horas, pero Diana inconscientemente rió: “Pfff, yo la he visto dormir, en las noches, yo no he dormido por ver que ella esté bien, incluso me he quedado en su cama, no me vengan con estas cosas”, les dijo la sobrina.

Esto no tranquilizó nada la familia, ya no sabían qué hacer. Diana, no se dio por vencida y aún seguía durmiendo junto a ella y esperaba que se quedara dormida.

“Yo estaba durmiendo profundamente pero sentí algo raro, con miedo abrí los ojos y me di cuenta que Cintia me miraba fijamente, estaba muy enojada, tenía el ceño fruncido y pensé que algo le dolía. Le pregunté que si estaba bien, solo movió los labios rápido como diciendo algo entre dientes que no entendí y se giró rápidamente; volvió a dormir, e incluso comenzó a roncar. Algo no me cuadraba. Vi la hora y eran las 2:23 a.m., ya no pude descansar”. 

Esto no paraba, al contrario, los sucesos raros seguían ocurriendo

Una tarde, Diana y su hermana Karen, estaban viendo televisión y escucharon pasos rápidos en el cuarto de Cintia… Las dos hermanas fueron a ver, su tía estaba saltando en la cama, después caminaba en círculos por la habitación y daba vuelta de gatos. A Diana, no se le ocurrió más que rezar y automáticamente cuando ella empezó, Cintia paró, la vio y comenzó a gritar “¡NO OIGO, NO OIGO, NO OIGO, MALDITAS, MALDITAS, MALDITAS” se acostó en la cama y se quedó dormida.




El final triste y perturbador

La pesadilla que Diana y su familia vivían se volvía eterna. Cintia no comía, ni dormía, somataba las puertas de los cuartos en las noches, gritaba, hablaba demasiado rápido y no se le entendía lo que decía, estaba más delgada y reía sola.

Pero una mañana, Cintia permaneció calmada

Esa misma mañana, la sobrina subió a ver a su tía, no podía creer lo que había pasado. 

“Ella defecó por todos lados, jugaba con su vómito y se reía alegremente como una niña”, comenta Diana.

La bañó y la limpió. Tuvo que salir un momento a comprar bolsas de basura y limpiar el desastre.

La sobrina regresó, abrió la puerta de la habitación de Cintia y la vio tendida en el suelo, sangrando por el cuello. No quiso ver más y asustada llamó a la ambulancia.

“Cintia murió el 20 de mayo, a las 11:52 de la mañana, por una hemorragia en el cuello provocada por una arma punzo cortante”, decía el reporte.

El arma jamás apareció y tampoco habían huellas de Cintia en objetos similares.

“No sé si todo fue algún fenómeno paranormal o alguien le hizo vudú, pero ella no merecía esto, aún tengo miedo que algo así vuelva a sucedernos. Mi familia y yo seguimos en tratamiento psicológico, ya que a la fecha, no sabemos lo que realmente sucedió”, comenta Diana.

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