Tráfico y horas pico imagen

Uno de los grandes causantes del tráfico diario viene de la poca conciencia ciudadana. A la receta hay que agregarle, como ingrediente principal, la corrupción institucional y civil.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

El misterio del tráfico en ciudades como Guatemala, Quetzaltenango, Chimaltenango o Mazatenango, solo para mencionar cuatro ciudades caóticas respecto al tránsito, no debería ser un enigma difícil de resolver. Hay variantes que suman al caos que vivimos a diario los chapines y, la primera de ellas, es la campante corrupción institucional y ciudadana. La venta de licencias envía a la calle a decenas de cientos de personas que no saben manejar. Creer que se puede no es lo mismo que poseer la pericia para hacerlo. No queda claro si entienden lo que significa tener licencia para ejercer algo.

Y ya, con el apoyo oficial, empiezan los atascos de cada día. Primero relucen los pilotos que piensan que tienen el derecho de estacionarse “cinco minutos” en donde no lo deben hacer. Y es que, para colmo, no solo lo hacen de un lado. Los genios del volante deciden estorbar en espejo, estacionándose de ambos lados de la calle y bloqueando el paso del carril central. Pero también contribuyen al desconcierto los que no pueden caminar tres manzanas para ir a la tienda y, por supuesto, que también poseen la prebenda de aparcar en medio de la vía unos minutitos porque no hay dónde hacerlo cerca del establecimiento. ¿Alguna vez ven por el retrovisor si no están en medio del paso de los demás?

Las ciudades dormitorio: Antigua, Amatitlán, San Lucas, Villa Nueva, Fraijanes, Palencia, entre muchas otras, ponen su granito de arena. El pasado miércoles, por ejemplo, me encontré descompuestos en el camino tres camiones. Uno, en la carretera Interamericana; el segundo, en la salida de San Cristóbal y el último, en la colonia Mariscal, lo que sumó más de tres horas en, apenas, 35 kilómetros. Y ello, por no dar mantenimiento a sus vehículos. A ellos hubo que sumar otros cuarenta y cinco minutos, gracias al puesto de registro, colocado oportunamente, poco antes de los pasos a desnivel de Tecún Umán. 

Los incidentes con las motos son el pan diario. El martes, el atasco fue antes de la garita de Mixco, ya que el motorista decidió rebasar a una furgoneta, sin ventanas, en el punto de vista ciego: por el lado derecho. Por supuesto, moto destruida y motorista, airadamente indignado y magullado, brindando un espectáculo que embelesó a cuanto “shute” pasó frente al accidente. Sumen. Además, también campean los shucos que lanzan sus desperdicios por las ventanas.

El gran misterio lo proporcionan los centenares de carros que transitan por la ciudad en horarios laborales. ¿A dónde van?, ¿de dónde vienen?, ¿qué los impulsa para ir a la calle?, ¿de qué viven? El recurso energético que desperdicia el ciudadano promedio es alarmante. Este despilfarro de energía se nutre de una profunda ignorancia que, con su inercia, arrastra al resto de ciudadanos hacia un limbo del que será muy difícil de escapar. Tráfico y horas pico, son la realidad con la que vivimos a diario los guatemaltecos y gran parte del contexto de otros males que aquejan a una sociedad enferma.

Todas las noticias, directamente a tu correo

Recibe todas las noticias destacadas de Relato.gt, una vez por semana, 0 spam.

¿Tienes un Relato por contar y quieres que nosotros lo hagamos por tí?

Haz click aquí
Comparte
Comparte