Conocí a Paula en un cuento fantástico, ella lo escribió. En él reveló su esencia de artista, su talento para inventar imágenes. Luego supe que era artista plástica, y las piezas terminaron de encajar.
Antes que escribir, Paula Gramajo dibuja y pinta. Se define como muralista. A sus diecinueve años tiene la certeza de que es el arte lo que la levanta cada día. Nació al mundo de las formas a los dos años, cuando con papel y lápiz empezó a atentar contra la serenidad de las cosas.
“Sigo preguntándome ¿por qué el arte? pero es lo que me levanta cada día. Desde que estaba casi en pañales, no soportaba ver hojas en blanco, necesité poner caos ante tanta serenidad.”
Formación
Durante su niñez recibió clases en la academia Toscana. Más adelante fue alumna de la artista Tache Ayala. Dejó su educación formal en el arte por los estudios convencionales, sin dejar de practicarlo. Hoy el arte es su oxígeno.
El arte según Paula
Para esta talentosa joven el arte es una manifestación de rebeldía, es vida, es espíritu, es pasión, es crear fuentes de empatía. La expresión artística es un llamado a la reflexión. Según su percepción, nos hemos alejado de los sentimientos, de la sensibilidad y de la naturaleza, y el arte aún contiene todo esto. La expresión artística rescata esa distancia.
Cada día es una obra de arte, cada paso dado en la calle, desde el viento, hasta el ritmo al que la gente camina. La pasión y la historia que contiene cada persona es arte en sí mismo. Y es a la vez fuente para crear. Por eso Paula observa a las personas. En la mirada de una persona percibe lo que ha vivido. En la forma en que se mueven ve su valentía, sus pasos en falso, el dolor causado por la desensibilización.
“La angustia, lo que sienten, lo que han vivido lo llevan en la frente.”
A partir del hábito de observación surge su expresión. Su obra es la representación de la experiencia humana, desde el cuerpo y su lenguaje hasta lo que intuye dentro de los individuos.
Del aire a la sangre, así define Paula su experiencia vital.
“Estoy en el mundo para respirarlo y sentirlo en serio. Vivir para mí es respirar la vida. Es sentirla plenamente.”
Esta conciencia respecto al mundo y la forma en la que lo vive se delata en su obra. Descubrió que los errores e inseguridades son los mejores rasgos para plasmar en colores.
Su técnica
Es muy inquieta con los materiales, los combina sin tapujos. Sus obras son interactivas para el ojo y para el tacto. Disfruta del trabajo en capas y de la madera. Usa cáscaras, café como acuarela y tiene debilidad por los tintes naturales. Su técnica favorita es el crayón porque es muy orgánico. Le gusta también el carboncillo y los pasteles, son los que más domina. Su pasión es el dibujo a lápiz, lo considera el más puro. Y asegura que el dibujo en el arte es la base de todo.
A dibujar aprendió sola y es lo suyo, la pintura no la enamora tanto. Sin embargo es consciente de que el camino por toda la escuela es imprescindible para llegar a ser completo como artista. Por eso se afana en aprender todas las técnicas, busca empaparse del mayor conocimiento posible.
Hablemos de murales
Entró en la dimensión de los murales hace dos años cuando tuvo la oportunidad de ayudar a un amigo a crear un mural 4 Grados Norte. Fue entonces que descubrió lo mucho que hacer murales le hace sentir. La experiencia despertó una parte de su creatividad que no conocía. La hizo soltarse, pensar más grande.
“El mural es un espacio donde el arte se condensa sin elitismo.”
Para Paula, el arte convencional es elitista. Los murales no, porque son creados para todos. No te cobran nada por ver, admirar y sentir.
Es esa ausencia de elite o de pretensión lo que le encanta de pintar en la calle, ese espacio que pertenece a todos. Quien va a pie o quien va en carro puede verlo. Es además un espacio de denuncia, de amor, de inspiración. Cada mural es una representación de los problemas de su generación, de la infancia, de las mujeres.
“Mis murales son el amor que doy a mis calles. Porque las calles de mi país van más allá de la dimensión física. Es ahí donde todo converge. No importa de donde vengan o a donde se dirijan, la calle es el alma de todos, sin clases. En ella suceden sus dolores y también sus amores.”
Participó en un festival de murales con La Infancia como temática. Su mural representa a una niña jugando con pitas enredadas en los dedos. Sin embargo expresa algo que va más allá del juego. El enredo de la pita simboliza cómo se ha complicado la infancia de las niñas. Como han sido violentadas su inocencia y su ingenuidad y su condición de pequeñas.
Expresión por expresión
Todas las obras plásticas cuentan una historia. Son la manifestación de un hecho, de una añoranza. El artista congela lo que ve, siente y desea en una sola obra que representa su todo. Cada obra es una reflexión. Y quiere contagiar a su público con un llamado a la conciencia.
Paula escritora
Nació después, cuando encontró cosas que el lápiz o el pincel ya no podían expresar. Su vida se construye de etapas. Cuando deja respirar la plástica se vuelca en las letras, y viceversa. Convergen cuando a una idea necesita ponerle dos caras porque son sentimientos intensos, imposibles de expresar en una sola forma. Todas sus influencias tienen en común la rebelión ante lo común. Obras plásticas y escritos son surrealistas.
Ausencia de elitismo, amor por las calles, formas surrealistas, todo esto y más es Paula Gramajo.
@artepaulagm.