¿Un artefacto que pinta y hace música sin computarización predefinida? Esta es Delia .01, una experta en crear obras de arte abstracto y piezas musicales sin reglas de ritmo, acordes o una línea tradicional de sonidos. La pregunta es ¿cómo lo hace? 

Mako, su inventor, cuenta que es amante de la herrería y carpintería; además de tener una gran pasión por la música. "Durante años pasaron diciéndome que no tenía oído, que podría dedicarme a cualquier cosa, menos a ser músico. Fue algo que me afectó mucho a nivel emocional, sin embargo las ideas no dejaban de surgir en mi cabeza".

A través de un lápiz y una hoja de papel estaría desahogando toda su frustración, que se transformaría en uno de los inventos más impresionantes y útiles para el ser humano, el país y el mundo. "La inspiración fue tratar de crear las imágenes y sonidos que he tenido en mi mente por varios años, y que, por mis limitantes físicas y habilidad para interpretar ciertas cosas, quise crear algo que me ayudara a salir del esquema".

Quizás imaginamos que un aparato tan sofisticado fue construido con elementos de última tecnología y materiales con gran capacidad. "Lo cierto es que tenía en mi casa una gran cantidad de trozos de metal, comencé a cuantificar y ordenar todo lo que había y encontré varios tubos de una chapa que me pareció útil, decidí rescatarlo y hacer algo bonito con el óxido". Delia tiene 20 centímetros de alto, 1.20 de ancho y 1.20 de largo, sus componentes son sensores en vinilo y cableado eléctrico. Además, posee una plataforma giratoria donde se coloca el canvas y 10 brazos de metal, cada uno sosteniendo una botella de vidrio con pintura que cae sobre este y crea las obras de arte.

Entendiendo un poco más a Delia




La gravedad es constante, no podemos escapar de ella, pero como seres humanos tenemos varias limitaciones. "Estamos acostumbrados a tener una línea lógica sobre cómo se hace la música o una obra de arte, pero por naturaleza no podemos hacer que todos nuestros miembros sean independientes. Delia tiene eso, independencia, todas las botellas están separadas. Utiliza pintura de aceite, también hecha por mí, la cual fluye y varía dependiendo su viscosidad y la resistencia del material donde va a caer. Delia, controla un sintetizador y un secuenciador que reciben la información generada por la pintura al caer sobre los sensores, y así se crean las grandes obras".

Pero lo más sorprendente de esta máquina es que podría convertirse en un nuevo método para tratamiento psicológico y estabilización emocional. "Cada día conozco un poco más a Delia, mi mente estaba descontrolada por temas de la niñez y adolescencia, al utilizarla me daba cuenta que me desahogaba, me sentía mejor, y me dio curiosidad". Por ello, comenzó a compartir a Delia con los demás, quiso analizar el patrón y se dio cuenta que eran varios los beneficiados. "Sin duda el contacto con sonidos que emite afectan de alguna manera las ondas cerebrales; además, a través de la manifestación de las texturas y el color se produce una compensación y recuperación". Ante este nuevo descubrimiento, ha decidido desarrollar una metodología con expertos en psicología y así utilizarla para brindar una terapia para seres humanos que sufren de descompensaciones psicológicas.

"Quiero crear un impacto generacional, que en una o dos generaciones podamos ver los frutos de esa forma de interactuar con el arte, el sonido, conectarnos y entendernos con nosotros mismos". 



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