Cuando éramos niños, nos dijeron que el 12 de octubre se celebraba el Día de la raza. En la escuela se recitaba que era en conmemoración del Descubrimiento de América, sin embargo, había algo ahí que no quedaba claro. Eso de la raza hacía pensar.

Recuerdo que en esos años y por el contexto, pensaba en mi tierna infancia, “Yo quiero ser alemán. Así como esos soldados de la Segunda Guerra Mundial, con esos sus uniformes bien chileros [de hecho, el emblema de la SS era el que más me gustaba, me fijaba en cosas como la SS, los que tienen una calaquita]”. Por fortuna, nunca me atreví a decir tal caballada en voz alta, y ahora que recuerdo la idea y conociendo el trasfondo de las palabras, me doy cuenta de cuán agresivo y tonto puede ser uno, y todo debido a la desinformación del contexto y del peso de las palabras.

Tantos años después, acudí a la Academia de lenguas mayas en busca de un Relato acerca de racismo, claro está, de cara del día de la Hispanidad (antes llamado de la raza). Pero ahí me recomendaron ir a Casa Ariana en donde se celebraba un congreso de lingüistas mayas. Qué mejor lugar para encontrar un experto, entonces, justo a su salida, le salí al paso al diputado Amílcar Pop Ac. La intención era la misma, pero esta vez, también para saber si él ha vivido una situación tan incómoda, como esa de juzgar los orígenes.


"Hay una formación de la sociedad, teórica y práctica, que lleva a los sujetos a ser racistas en su cotidianidad, a partir de la desinformación”.


-¿Ha sido víctima de racismo por medio del lenguaje?

-Sí. De muchas formas. El lenguaje es el instrumento que permite transmitir nuestros sentimientos y nuestros pensamientos. Y si se construyeron en la lógica de la inferiorización y de la búsqueda de superioridad de algunos... obviamente el lenguaje va a expresar eso.

-¿Pero alguna vez a usted le han hecho vivir eso?

-Todos lo vivimos. Tendría que pensar en una, pero es la cotidianidad en el lenguaje. Hay un discurso paternalista permanente en cualquier contexto. Me cae algo en la mente esto. Yo he estudiado. Me he sacrificado en ser buen estudiante, buen académico y buen profesor. No sé si he alcanzado a ser bueno, pero lo intento y trato. Mi padre me exigió mucho hablar bien mi idioma, el q'eqchi, y hablar bien el castellano.

Entonces encontrarse a alguien que no tiene los problemas de dicción de ser indígena y tener un idioma en segunda lengua, pues sorprende eventualmente, un ejemplo es entonces ‘¡qué inteligente es usted!’, el reconocer en exceso mis capacidades académicas, si bien es cierto que la frase puede ser una posibilidad de felicitación, en el fondo, resguarda un discurso racista. ‘Todos los indios son tontos’, ‘todos los indios hablan mal’, ‘ningún indio habla con claridad’, es más, se le sacan chistes a la dicción de Rigoberta [Menchú], de Rosalina [Tuyuc], entonces hay en el ambiente algo generalizado, entonces cuando hay un indígena que habla bien el castellano, entonces ‘ha de ser muy inteligente’ porque pasa la línea media. Tan fuerte es, que con mucha pena un joven en Quetzaltenango, con ascendencia indígena, me decía: 


"¿Amilcar, pero usted porque habla así? -¿Así cómo?- Así…" En conclusión era porque "habla bien el español y no mal como otros".


-Al final, el racismo cotidiano deviene en desinformación...

-Sí, el racismos tiene esos elementos. Es ignorancia, hay una formación de la sociedad, teórica y práctica, que lleva a los sujetos a ser racistas en su cotidianidad, a partir de la desinformación.

-¿Se puede ser racista por omisión?

-Por supuesto. Es una práctica constante. Otro ejemplo, no soy yo la víctima, pero lo somos como indígenas. Cuando se habla de derechos de pueblos indígenas las personas con alguna posición económica dicen "no es de negarles derechos... si yo me llevo muy bien con los indígenas. Es más, en mi casa siempre he tenido una trabajadora doméstica indígena... porque confío en ellos".


Si vemos, no dice, "un mi hijo tiene un maestro indígena" o "cuando estudié tuve profesores indígenas". No, la versión más inmediata es "yo tengo una sirvienta indígena y confío en ella". Es una inferiorización permanente. Hay un discurso muy simple y fácil que reproduce el racismo.


-En la cotidianidad escucho expresiones, "¿Mija a cuánto?... ¿Ese es un resabio racista cotidiano? 

-Claro. Son expresiones del racismo, y se expresa en el modo de trato, saludo, hay barreras que nos distancian, al uno por creerse superior o asumir superioridad aún ignorante, y asumir que el otro es inferior.


-¿Un indígena puede ser racista con otro al decir, "¡Tan indio que sos"’?
-Técnicamente no. 

Pero se puede ser discriminador. El indígena con dinero, discrimina al que no tiene; el indígena citadino, al rural... Es muy común ver en los cascos urbanos mujeres comerciantes con mayor estatus económico expulsar a la fuerza, y violentamente, a mujeres vendedoras de flores o pequeñas cosas. Triste y doloroso, pero eso es discriminación. Incluso padres que no quieren que la hija entable una relación amorosa o matrimonio con un campesino. No se puede, pero esa es discriminación étnica, económica, es discriminación en distintas expresiones. No es racismo. Eso, en su definición técnica, es aquel sujeto etnicamente superiorizado y que asume su superioridad sobre otros grupos étnicos”.


-Los gitanos, a los no gitanos les dicen gorger, ¿En los idiomas mayas existe una expresión para referirse al no indígena? 

-Sí. Les decimos cashlanes, es extranjero, ajeno a…

-¿Es peyorativo? 

-No. Puede serlo pero no lo es. Es el extranjero, ajeno a nuestro a mundo. Por ejemplo, el cashlan cua, es pan de extranjero, tortilla de extranjero o comida de extranjero. Ahora, ya universalizado es el pan. La papa, que no tenía nombre acá, porque es del sur [de América], le decimos cashlan is. Is es camote, es decir, camote de fuera. El cashlan se usa mucho en nuestras conversaciones.

-¿Me deberia de ofender si me dicen cashlan?

-No, para nada, no es una ofensa”.

-Si alguien es testigo de una escena como esta, ¿debe de involucrarse?

-Creo que sí, todos debemos reaccionar a lo peyorativo del lenguaje, a lo inferiorizador, especialmente cuando hablamos de pueblos indígenas, mujeres, la diversidad, todo tiene un fondo de inferiorización permanente… pero es el lenguaje, es la cultura que se ha consolidado, pero deconstruirlo no es fácil, pero deberíamos retarnos todos en un lenguaje familiar. No olvidemos el lenguaje racista de lo negro y lo blanco, ‘es que tu conciencia es negra’, yo insulté a un colega diputado cuando publicaron ‘que el trasero negro de Pedro Muadi sentado en la curul...’, y yo dije, ‘creo que no tiene un trasero negro, ¿pero por qué lo dijeron?, ese es el lenguaje profundamente racista, ya se consolidó que lo negro es malo, inferior o feo, entonces, se reproduce”.

-¿Cómo se debe reaccionar?

-Es importante informar y corregir, no pelear. Ya estamos cansados históricamente de eso, es buscar un mecanismo conciliatorio que pase por la información. La información es vital, si la hay podemos adquirir conciencia étnica y conciencia vital para respetarnos mutuamente”. 


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