Julia la abuela ladrona


La historia de Julia comienza así:

Se les acerca lentamente a las trabajadoras domésticas de otras casas y con su cara de tristeza les cuenta sus tragedias.

Les dice que el salario que gana en donde trabaja no le alcanza, que tiene que mantener a sus hijas y nietos.

Las trata de “mijas” y les habla calladito.

Cualquiera se conmueve al verla tan sencilla y humilde. 




Vestida con una falda larga hasta el tobillo y con sus zapatos bien lustrados, nadie duda de ella.

Con sus casi 70 años, su menuda estatura de 1 metro 40 centímetros y su pelo negro entrecano, la abuela solo busca que la contraten en una casa por día y luego delinque.

iPods, iPads, Go Pro, computadora portátil, cámaras con sus cargadores y audífonos incluidos, todo se lo roba.

Las joyas también son su debilidad. Y busca las casas principalmente de zona 14, 15, Carretera a El Salvador. Tiene más de un año de estar robando.

Llega con un maletín al trabajo para que no sospechen y lo deja al salir.  Se ignora la forma en la que saca los equipos.

Ella dice llamarse Julia. Y cuando la contratan y le piden su DPI cuenta que lo perdió y que olvidó en casa los antecedentes penales.

Pero, en realidad jamás carga documentos porque no llega a trabajar sino a robar donde la reciben.

Nadie duda que una mujer de edad avanzada pueda atreverse a agarrar lo que no le pertenece. Ahora su foto, características y su supuesto nombre figura en el listado de las denuncias del Ministerio Público.

Así que si necesitas contratar una trabajadora doméstica y llega cualquier Julia con su mirada triste a pedirte empleo, mejor previene un delito en tu vivienda. Además, no la recibas si no presenta sus documentos y no ha sido investigada anticipadamente.


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