Las computadoras se apagan para los invidentes imagen

Hoy, solo 3 de las 10 computadoras funcionan. Tú puedes ayudar a los no videntes.

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En el sótano de la Biblioteca Nacional reside la esperanza de muchos no videntes. Cada semana, al menos 25 personas, algunas con sus perros guías, llegan para capacitarse y hacer uso de la tecnología para mejorar su nivel de vida.

Romeo Pérez, llega, desde hace tres años, para enterarse de las noticias, sucesos y conectarse con familiares y amigos. Pero la falta de recursos hace que cada vez sea más difícil utilizar el servicio, pues la falta de presupuesto ha limitado el número de personas que se pueden atender en el centro de computación, para personas no videntes.




Perdió la vista desde niño y desde entonces sus manos y los sonidos han sido su única forma de contacto en este cambiante mundo. Jaws, es la voz que, por medio de unos audífonos, lo guía para navegar en la red y así conectarse con otras personas.

Cuando recién se estrenó este centro, en 1992, unas diez computadoras servían a los ciegos para recibir instrucción y ponerse al tanto de las nuevas tecnologías. Sin embargo, hoy solo tres de estas máquinas sirven y los usuarios deben hacer cita para recibir instrucción.

Héctor Álvarez, encargado del laboratorio, aún recuerda los años en que todos los ordenadores funcionaban y se podía atender a todos los que así lo necesitaran. “Hoy, la Biblioteca Nacional dona el espacio en el sótano para que podamos funcionar y hasta nos regalan el Internet”.

52 mil libros para ciegos

Junto al laboratorio de computación, funciona la Biblioteca Braille. Allí, una colección de libros, audiolibros y libros digitales están al servicio de los no videntes para educarse y aprender el sistema de lectoescritura.

Pero, las carencias han llegado a la biblioteca también. La falta de una computadora y una impresora para braille, han detenido el crecimiento de este centro de enseñanza.




“Hoy, tenemos que escribir manualmente los libros y eso toma más tiempo, lo que ha limitado el número de ejemplares que podemos grabar para quienes desean aprender y leer en el lenguaje de los ciegos”, asegura Rafael Montoya, encargado de la biblioteca. Los tres formatos con que cuenta la biblioteca, audiolibros, libros digitales y braille, suman más de 52 mil ejemplares que van desde diccionarios, escritores como Miguel Ángel Asturias y Gabriel García Márquez, hasta El Quijote de la Mancha.

La decadencia

La biblioteca y el centro de computación para no videntes, dependen del presupuesto de la Biblioteca Nacional y cada vez este es más limitado. Hoy, los dos salones, que ofrecen la oportunidad de conectarse con el mundo y sacarle provecho a su limitación visual, están en decadencia.




Se necesitan nuevas máquinas, así como una impresora braille y equipo de cómputo para poder seguir atendiendo a los no videntes.

“De las diez máquinas solo funcionan 3 y cuando llegan cinco personas, el viaje desde sus casas es infructuoso”, asegura Álvarez. Para Romeo, la solución es hacer una cita y de esta manera asegurarse que una de las tres máquinas esté libre cuando él llega a capacitarse, revisar su correo, Facebook o simplemente enterarse de los sucesos mundiales.

Lo que inició como un proyecto para ayudar a los no videntes, es hoy un reto de atención, pues no hay suficientes recursos para poder hacerlo. Si puedes donar algún equipo que ya no uses y así colaborar a mejorar la calidad de vida y capacidades de los no videntes, “la ayuda es bien recibida”.

Para contactarte con Héctor Álvarez puedes llamar al 54950102 o al 22322443.  

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