15 veces en la friendzone, ¿cómo recupero mi autoestima? imagen

Soy Javier, tengo 26 años y he sido enviado a la “friendzone” muchas más veces de las que un ser humano puede soportar. Esta es mi historia.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Soy Javier, tengo 26 años y he sido enviado a la “friendzone”, muchas más veces de las que un ser humano puede soportar. 

Al hacer cálculos he intentado salir con 15 chicas en mi vida, esto equivale a pretender a una mujer, por lo menos una vez al año desde mis 18. Si ustedes buscan “friendzone” en Internet sus ojos verán, en menos de 0.28 segundos, alrededor de 9.5 millones de resultados, que en su mayoría son memes que nos han llevado a creer que la “friendzone” es algo gracioso, cuando en realidad no lo es.




El concepto de “friendzone” se ha construido, de tal manera en la que un chico que ha sido rechazado, se convierte automáticamente en un hazmerreír entre sus amigos y un “pobrecillo” entre las mujeres. 

Aprender a manejar el rechazo, por parte de una persona, cuando le has expuesto tus sentimientos es suficiente tortura como para, además tener que enfrentar todas las bromas, de “un silencio por el hermano caído en la friendzone” o similares.





Después de tantos rechazos empiezo a ver con resentimiento esta parte de la vida, la del amor. Aunque otros aspectos vayan bien, como mi carrera, mi trabajo, mi familia y tantas cosas más, hay días en los que el temor a permanecer por siempre solo se apodera de mí. 

No se trata de vivir siempre deprimido por no encontrar pareja, pero, sí hay días en los que me siento un poco triste, no porque sea una prioridad salir con alguien, sino que llega un punto en el que me canso, de estar solo y de hacerme a la idea que a lo mejor no sea compatible con nadie. 




Después de tantos: “Lo único que puedo ofrecerte es mi amistad” o “qué lindo, pero no estoy lista para una relación (aunque 1 mes después ya tengan novio)”, es casi inevitable que por la cabeza pasen ideas sobre si estaré solo por siempre o dejaré de preocuparme por esto. Lo más difícil hasta ahora que me pregunto es ¿qué estoy haciendo mal o que hay de malo conmigo?

No creo que exista alguna persona que no haya sentido, al menos una vez, el rechazo. Y no importa cuán acostumbrado estés a que te digan que no, el dolor, la frustración y el enojo siempre están presentes. Rechazar y ser rechazado, es algo que todos hemos vivido, porque es algo inherente a nuestra naturaleza. 

Pero cuando el rechazo viene acompañado de una mentira, normalmente motivada por lástima o pena, el golpe que recibimos, quienes hemos sido víctimas de este fenómeno destruye poco a poco muchas cosas buenas que tenemos y nos llena de dudas, inseguridades y temores.

Las dos mentiras más frecuentes son que ella te aprecia, que le encanta quien eres como persona, pero que en este momento, no está lista para una relación… aunque semanas después le anuncie al mundo que ha encontrado al amor de su vida. La otra, que no sé si más dañina que la anterior, pero existen quienes se dejan cortejar por ti, te utilizan para que las lleves, traigas, hagas favores y en el momento que te armas de valor y abres tu corazón te dicen: “Nunca lo imaginé, esto es una sorpresa para mí… te quiero pero como amigo”.




El dolor y frustración que provoca que te mientan de esta manera es grande y en el largo plazo termina siendo un problema de autoestima, de seguridad en uno mismo y de desconfianza en las demás personas. 

Es por esto que siempre es mejor ser [email protected] y decir “no me gustas”, “no somos compatibles en el plano amoroso” o cualquiera que sea la razón para rechazar a otro debería ser siempre la verdad. 

Aunque los rechazos han sido tantos, aún tengo la esperanza que algún día yo también sienta la dicha de ser correspondido. De momento, he decidido enfocar todas esas energías en mí hasta que la chica correcta aparezca.

He decidido, también, que mi valor como persona no me lo da alguien más, me lo doy yo. Y espero que todos los chicos o chicas que hayan experimentado estar en la friendzone más veces de lo que deberían piensen igual que yo y que ignoremos la tormentosa pregunta ¿qué hay de malo en mí?

Y al resto del mundo, lo único que me gustaría decir es que la “friendzone” no siempre es chistosa y motivo de risa entre cuates, pues, si uno no tiene la madurez y estabilidad emocional correcta para enfrentar la humillación de ser rechazado y las burlas por parte de los amigos, las consecuencias pueden ser graves… 

*El autor de esta nota pidió usar el nombre de Javier como seudónimo.

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