Mi bebé arcoíris alegró mi existencia imagen

Me casé y perdí a mi primer hijo, pero la recién llegada de mi bebé alegró mi vida.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Carmen Asturias tenía 24 años, cuando se enamoró perdidamente de Alejandro, de 26. Ellos fueron novios durante 3 años y de pronto una noche él le pidió que se casaran.

En noviembre, contrajeron nupcias, fueron de Luna de miel a Colombia, pasaron un año de casados, cuando por fin llegó la mejor noticia de sus vidas “iban a ser papás”.

Inició el primer trimestre del embarazo y todo iba bien. Ella seguía trabajando y continuó con la vida normal.

Iniciando el segundo trimestre empezaron a comprar la cuna, los muebles, cambiaron uno de los cuartos de la casa, para que uno fuera para el bebé.

Lo pintaron de blanco con colores pastel, pero aún no sabían si sería niño o niña.

La primera ropita que le compraron fue un trajecito de jugador de béisbol, pues a ambos les gusta ese deporte.

En el quinto mes fueron al ginecólogo y pudieron observar que el bebé sería niño, los papás muy emocionados empezaron a buscarle nombre. Era tanta la felicidad que hicieron una fiesta para celebrar que se encontraba bien.

Compraron muchísima ropa para el bebé, juguetes, pachas, pañales y todo para recibir al nuevo integrante.

A los 8 meses de embarazo, Carmen empezó a sentir algo raro en su vientre, pues sentía algún dolor, pero no le puso importancia. A los días empezó a sangrar y, fue de inmediato al hospital, al llegar tuvo que ser ingresada a la sala de partos, pues algo no estaba bien.

Ella se durmió y no imaginaba lo que estaba pasando, el pequeño Marcos ya había muerto en su vientre. Cuando le hicieron la cesárea, sacaron el cuerpo del bebé.

Cuando a Carmen y Alejandro les dieron la noticia fue duro, ellos enterraron al bebé en el panteón de la familia y allí quedó soterrada su alegría.

Carmen y Alejandro se fueron a quedar durante 4 días a la casa de la mamá de ella, porque ninguno de los dos quería llegar al hogar, donde encontrarían las cosas del pequeño Marcos.

Llegó el día en el que tuvieron que enfrentar la realidad que su bebé no estaba y tampoco estaría.

Entraron a la casa, caminaron por el pasillo, subieron las gradas y el cuarto del bebé tenía la puerta cerrada, al abrirla las lágrimas brotaron en ambos padres.




Carmen le dijo a Alejandro que trajera las cajas para empezar a guardar las cosas. Él le pidió a ella que no fuera tan pronto, si no que poco a poco.

Carmen empezó a guardar la ropa del bebé mientras las lágrimas caían en sus mejillas.

Lo primero que guardaron fue la ropa, las colocaron en cajas de plástico y las sellaron, luego embolsaron los pañales.

Poco a poco y durante 3 meses guardaron las cosas, habían días donde Carmen lloraba las 24 horas por la pérdida del bebé.

Pasaron 2 años sin intentar tener más hijos, pues el dolor de la pérdida de Marcos era aún muy fuerte.

Durante los años que pasaron, Carmen y Alejandro se aferraron a que todo era un plan de Dios y poco a poco el dolor fue mermando.

Pasaron 3 años de la muerte del bebé, cuando llegó una nueva noticia.

Carmen y Alejandro serian padres una vez más, ella tenía un mes de embarazo.

El control del embarazo en esta ocasión fue mucho más estricto, Carmen iba cada 15 días a ver cómo estaba su bebé.

Los primeros 3 meses el control fue severo, Carmen tenía miedo de que muriera.

Con el paso del tiempo, hasta llegar a los 6 meses, por fin sabrían si sería niña o niño.

La noticia fue que el bebé iba a ser una hermosa niña.

La alegría llegaba a sus vidas, serían padres de Fátima, nombre que eligieron en honor a la virgen.

En una de las citas con el ginecólogo, él les explicó que Fátima, sería una bebé arcoíris.

¿Pero quiénes son los bebés arcoíris?




Los bebés arcoíris son aquellos que nacen sanos, luego de que una madre ha sufrido una pérdida anterior.

La bebé nació justo en el tiempo previsto, Fátima estaba bien, sana y era una niña hermosa.

Ella trajo alegría a su familia, se convirtió en la felicidad que les faltaba.

Un bebé no llena la pérdida del otro, pero Fátima llegó a alegrar la tristeza que tenía Carmen y Alejandro.

A los bebés arcoíris se les conoce por llegar luego de una pérdida, el arcoíris representa la tranquilidad después de la tormenta.

Y así es FÁTIMA, quien es ahora la alegría de sus padres. 




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