Fotografías tomadas por Osman Velásquez / Relato


Emilio Betancourt Aldana es un niño carismático, lleno de confianza, cariñoso y generoso, pero nadie sabe los retos que ha tenido que enfrentar a su corta edad para cumplir su sueño de convertirse en futbolista profesional.

Es el segundo de tres hermanos, creyente en Dios y muy unido a su familia, que viven en la zona 7 de la capital. Para este pequeño su ideal es llegar al Barcelona, su equipo favorito.

Su posición natural es como defensa, pero disfruta cuando le dan la oportunidad en el medio campo. Es responsable en sus estudios porque sabe que sin las buenas notas, no tiene permiso para ir a entrenar; cursa sexto primaria. Es delgado, de tez morena y pelo oscuro muy corto.

Foto tomada de Tecun Sport


Cuando Emilio tenía dos años le detectaron un tumor en su ojo izquierdo y se lo extirparon para evitar que el cáncer se propagara. Desde entonces utiliza una prótesis. 

¿Imaginas tener la visión únicamente de un lado? Pues eso no ha sido un impedimento para que Emilio se esfuerce por alcanzar sus propias metas.

Su familia sufrió mucho cuando recibió la dura noticia. Vivieron momentos difíciles, pero tomaron la decisión que le permitiría a Emilio continuar con vida. Pese a los miedos a las diversas secuelas, tan solo dos días después de la intervención quirúrgica Emilio ya rodaba el balón y fue una señal que marcaría sus vidas.




Creció en un ambiente lleno de confianza y seguridad, pero Emilio muchas veces ha sido víctima de bromas y llamado por sobrenombres. Estas incómodas experiencias lo han convertido en una persona más fuerte y centrada, con la ayuda de sus padres.

Foto tomada de Tecun Sport


Esta nueva oportunidad para el pequeño ha sido bien aprovechada. No solo practica fútbol con el equipo Tecún, sino también hace natación un par de días a las semana, escucha música en inglés y la goza mientras baila.

La situación que vivió Emilio fue especial y según los médicos brotó de una mutación de genes cuando se formó el feto. Desde su nacimiento fue perdiendo progresivamente la vista y se evidenció una manchita blanca en el ojo afectado. Cuando se detectó el tumor ya estaba avanzado y corría mucho peligro.

El trago amargo ya fue digerido, ahora sus entrenadores lo ayudan a que su condición no le afecte a nivel deportivo y logre caminar directo a la cima. Dentro de la cancha es un líder nato, potente en su pegada y generador de fútbol. Sus compañeros son su segundo hogar, han formado una amistad muy sincera, confían totalmente en él y su potencial.

Sin imaginar los giros que daría la vida de Emilio, se ha convertido en un ejemplo de perseverancia para todas las personas que lo rodean y quienes conocen su historia.

¿De qué te vas a quejar ahora? 


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