Hace algunos días circuló en redes sociales una noticia sobre cómo la asesora legal Mónica Fortín, del Registro Nacional de las Personas (RENAP), habría sustraído de esa institución aproximadamente 800 tarjetas vírgenes del documento personal de identificación (DPI), por instrucciones del magistrado del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Rudy Marlon Pineda, con el único fin de cometer fraude electoral.

A raíz de dicha información, autoridades del RENAP dieron una conferencia de prensa para desmentir el rumor. El director ejecutivo en funciones, César Son, explicó que en reiteradas ocasiones y haciendo uso de perfiles falsos en redes sociales, personas inescrupulosas se han dado a la tarea de divulgar información que carece de veracidad y que además atenta contra la integridad y honorabilidad de las autoridades y trabajadores de esa dependencia.

Agregó que es virtualmente imposible vulnerar los procesos de seguridad de tarjetas vírgenes como de impresión de estas, debido a que protocolos que existen tienen como finalidad garantizar la seguridad de este proceso. Pero lo que quedaba en duda era la identidad de la persona mencionada y quién supuestamente habría cometido el delito.

Foto: Cortesía RENAP 

¿Quién es la señalada?

Mónica Fortín, en efecto, presta servicios profesionales para el RENAP desde abril de 2017 como asesora de la Dirección Ejecutiva; además, tiene a su cargo todos los asuntos legales y administrativos que inciden en cierta parte para mantener el buen funcionamiento y organización de la institución.

La noticia, según sus declaraciones a Relato, sí carece de veracidad en muchos sentidos y como lo expuso la señalada, en el lugar donde se encuentran las tarjetas no cualquier persona tiene ingreso, aparte de que se hallan en resguardo especial y por ello acceder a las mismas implica ingresar en bodegas donde únicamente la Dirección de Procesos, que es la encargada de personalizar el DPI, es la que tiene tales controles.

Para poder ingresar se necesitan accesos biométricos y en su efecto, si se va a hacer algún tipo de rutina de investigación, se entra con autorización del Director Ejecutivo y de la persona que esté en función de Director de Procesos.

De este procedimiento, según Fortín, se lleva un registro y se tiene un sistema de circuito cerrado para poder determinar quién ingresa y sale, y cuál es el objetivo de la visita a dicho lugar. Todo documento de ingreso tiene seguimiento en bitácoras, las cuales están a cargo del Departamento de Seguridad que está adscrito a la Dirección Administrativa de la institución. “Estamos ante un sistema que es como si quisiera entrar en la caja grande de un banco; es imposible hacerlo de una manera directa, tiene que haber un vínculo directo al Departamento de Impresión para que pueda tener acceso y manipulación a dichas tarjetas”, indicó.

Para Fortín, esto tiene un tinte oscuro porque en la institución ha habido recientes cambios que de alguna manera han tenido vínculos con ella, debido a la función que desempeña. Según comentó, a través de su trabajo se evidenciaron algunas fallas que en algún momento incidieron para que el órgano de dirección superior del RENAP pudiera evaluar la calidad de la gestión del anterior director, Enrique Alonzo.

“Yo me siento sujeta a una persecución selectiva y muy espuria en tratar de restarle credibilidad a mi trabajo. Siempre he laborado en la administración pública y jamás me he visto envuelta en una situación así”. Mónica Fortín

Por otro lado, Fortín aclaró que la relación que tiene con el magistrado Pineda es eminentemente profesional y de servicios, ya que él preside el Directorio del RENAP. “En algunas ocasiones, como se puede evidenciar en las actas de Directorio, he sido llamada por el órgano superior cuando se requiere una segunda opinión legal en algún expediente. Yo no había conocido al magistrado Pineda con anterioridad, antes de que ingresara al RENAP, por lo que no tengo una relación con él, ni de amistad ni parentesco”, manifestó.

El DPI y las medidas de seguridad

Según explicó el ingeniero Amán Cuc, director de Informática y Estadística, la información contenida en el DPI está resguardada en los sitios principales con que cuenta el RENAP, bajo las medidas perimetrales de hardware, software y nivel de seguridad presencial.

De igual manera, agregó que los protocolos de auditorías internas y externas tienen como finalidad realizar ese resguardo de información, lo que le puede dar la certeza y tranquilidad a la población de que sus datos no están siendo vulnerados.

El DPI cuenta con más de 32 medidas de seguridad que cumplen con estándares internacionales, que pueden ayudar a verificar la veracidad del documento; asimismo, existen programas específicos para que las personas o las instituciones puedan descargarlos en sus computadoras y verifiquen si la información dentro del chip es válida y no lo hace falsificable.

Debido a esto, el director ejecutivo en funciones refirió que el RENAP ha iniciado las acciones correspondientes ante los propietarios de las cuentas falsas en las que ha circulado la información, con el propósito de denunciar ante las autoridades a quienes resulten responsables de estos ataques y se proceda a cancelarles sus perfiles virtuales, así como a investigar la posible comisión de delitos.

Fuentes: RENAP, abogada Mónica Fortín. 


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