En tiempos electorales es innegable que las encuestas juegan un papel importante no solo para los candidatos, sino también para los votantes, ya que los resultados pueden ser un factor motivante para las decisiones de campaña. Por lo que pueden considerarse que son herramientas cuantitativas que sirven para realizar mediciones; que son fundamentadas en la opinión, las experiencias, o el conocimiento de un individuo encuestado, que a su vez será representado por el producto final en la sumatoria.

Sin embargo, la idea de que la función de las encuestas es predecir los resultados electorales es un tanto imprecisa, ya que, aunque este tipo de mediciones expongan una dinámica electoral, las cosas siguen cambiando hasta el día de las elecciones. Así que las mismas registran solo la realidad del momento.

Según las investigaciones de 1940, de los sociólogos estadounidenses Lazarsfeld, Berelson y Gaudet, respecto a las campañas electorales, las encuestas pueden ser usadas como estrategias que buscan ser atractivas para votar por un candidato determinado.

Las encuestas no pueden servir para pronosticar, sino su fin primordial es para contar una crónica y entender el panorama de cierto tema. Contrario a lo que muchos consideran, una encuesta sí puede desinformar, ya que la diversidad existente, en cuanto a su metodología hace que sus mediciones sobre la preferencia electoral se utilicen incluso para elaborar fake news.

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¿los resultados se acercan a una realidad?

Según la experta en mercadeo y comunicaciones, Irene Pineda, todo depende de la calidad con la que se construya la encuesta. Por un lado, se debe contar con un instrumento claro, que permita la libre decisión y que no tenga ambigüedad en su contenido. Este debe además ser validado por expertos, más de uno, en todos los casos.

Por otro lado, la muestra a la que se le aplique debe ser representativa y no solo en cantidad, sino representativa de todo el universo. Por ejemplo, no podemos obtener datos de una encuesta nacional con una muestra solo de la ciudad, sino lo correcto es que el número de la misma sea tomado por población, su tamaño o densidad poblacional.

En quién confiar

Los resultados de una encuesta son datos y estos a la vez son demostrables. Por lo que para Pineda, esta es una demostración con números de una realidad, al no serla, entonces la raíz del error es el instrumento o la muestra. Además tiene un pilar clave: el encuestador, quien tiene un rol protagónico. Las respuestas pueden ser sugestionadas y esto ocasionaría que los resultados estén sesgados por un comportamiento.

Las encuestas ayudan mucho a entender nuevos eventos y el impacto de circunstancias diferentes, especialmente en temas relevantes como son los electorales. Sin embargo, ten en cuenta que pueden fallar, ya que existen errores metodológicos como que los electores cambien su decisión a última hora.

Para el analista político, Renzo Rosal, las encuestas son un tipo de estudio para medir precisamente percepciones y que se ponen en marcha con especial interés en la época electoral. Sin embargo, en Guatemala, el tema se refiere al poco desarrollo de instituciones o empresas que se dediquen a utilizar este tipo de instrumentos con todo el rigor metodológico que esto requiere.

“No se trata solo de aplicar un cuestionario y que lo responda la gente, sino que se trata de algo mucho más serio”, recalca Rosal.

En Guatemala, actualmente no existe un instituto o un centro especializado en estudios de opinión pública que pueda ayudar a darle ese rigor metodológico y de contenido que esas encuestas necesitan. Por lo tanto, los ciudadanos deberían de conocerlas, pero no guiarse plenamente por ellas, verlas como una herramienta que si se realiza bien es un insumo muy valioso.

Fuente: Irene Pineda, experta en mercadeo y comunicación. Renzo Rosal, analista político. 


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