No hay Vacaciones en el Limón imagen

El tema de los barrios marginados o zonas rojas como se le conocen afectan muchos factores de la nación y alimentan a estructuras como las maras, la prostitución y la economía informal.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Por: Jesús Toledo




Para todos los niños la llegada del mes de octubre significa muchas cosas como los dulces, juegos en las calles, levantarse tarde, descansar y si les fue muy bien en sus clases incluso se habla de los famosos cursos de vacaciones. En esta época del año los niños y adolescentes son los dueños del país; es una época hecha para ellos en la cual solo quieren descansar de los maestros, las tareas y las clases.

Definitivamente es un época hermosa, pero para muchos niños esa realidad no se les cursa por ninguna parte de sus jóvenes mentes. La llegada del fin de año solo significa algo; Seguir trabajando, seguir manteniendo a su familia o hasta no poder salir a jugar por el hecho de que viven en una zona peligrosa. Hace una semana tuve la oportunidad de acudir a uno de estos barrios marginados de la capital. El barrio de El Limón ubicado en la zona 18 es bastante peculiar, la vista desde el punto medio de la carretera es hermosa, hay una tienda en la entrada y justo a la par una escuela. Varios niños salen a ver qué sucede, junto a mis amigos llevamos varios juegos y actividades para poder celebrarles el día del niño.

El punto en común de todos estos niños parece claro, todos son sumamente inquietos. La energía de estos niños es enorme y necesitan quemarla de una u otra forma no importa si eso significa irrespetar a las autoridades que en ese momento éramos nosotros, pero a ellos eso no les importa; no quieren otra cosa que no tenga que ver con jugar fútbol y comer muchísimos dulces. Las bromas pesadas, las travesuras y por supuesto los insultos también parecen ser el pan de cada día de estos niños.

En la edad de los cuatro a los trece años los niños y jóvenes aun buscan su identidad y por supuesto necesitan llamar la atención como sea, sobre todo los más jóvenes. El ambiente en el cual ellos se desarrollan es bastante adverso, no solo el de sus casas, a pesar de que muchos de ellos vienen de hogares desintegrados y tienen muchos problemas en sus hogares me doy cuenta rápidamente de las condiciones en las que los niños reciben clases y son educados: las clases son pequeñas, a pesar de ser invierno se siente mucho calor dentro de ellas, los escritorios están desgastados y la mayoría de las puertas y paredes están dañadas. Al parecer todo se une para que la mayoría de los niños no solo se sientan confundidos e inquietos; también es un ambiente bastante desalentador y deprimente para ellos.

Al investigar un poco sobre el barrio El Limón, descubrí muchas cosas interesantes. Dentro de un artículo de la Licenciada Claudia Méndez Villaseñor publicado en El Periódico hace siete años, se indica que en un principio El Limón se formó como un conjunto de asentamientos que creció justo después 1976 como la mayoría de los asentamientos humanos en la capital. Al terminar el Conflicto Armado y sumado el terremoto, lo que le sobraba al país eran niños que habían perdido sus hogares, a sus padres y su vida por completo. No es de extrañarse que dentro de estos barrios la estructura de la familia y los valores de la educación fueran sustituidos por las figuras de las pandillas y las practicas del crimen organizado, por supuesto estas actividades y tradiciones se han trasladado a las nuevas generaciones, sobre todo la cultura de la violencia.

El tema de los barrios marginados o zonas rojas como se le conocen afectan muchos factores de la nación y alimentan a estructuras como las maras, la prostitución y la economía informal. Sin duda los más perjudicados son los niños, no solo con el tema de la identidad y el ambiente tan violento al cual están expuestos; lo más preocupante es que al parecer los niños de los barrios marginales no tienen tiempo para ser niños y se saltan esa etapa súper importante de la vida. ¿Cuántos niños tienen que trabajar y estudiar desde temprana edad para apoyar a su familia? ¿Cuántos de ellos son el único sustento de su familia y deben trabajar a tiempo completo? ¿Cuántos de estos menores ya están interesados en formar parte de una pandilla o una mara? Y probablemente la pregunta más importante es ¿Cuántos de ellos no han probado las dulces vacaciones de ser niños por una vez en sus vidas?

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