Una motoneta, una biblia y Antonieta no aparece

Una motoneta, una biblia y Antonieta no aparece

Antonieta es deportista, de pantaloneta con una amiga.

Viernes. Diez y media de la noche. Terminaba la jornada laboral en el banco. Antonieta y sus amigos, que tenían el turno por la tarde, pasaron a comer un churrasco al parque. No llovía aún. La noche era tranquila.

Al terminar, la joven, que se movilizaba en su motoneta, se dirigió a su casa en Carchá, Cobán, a unos ocho kilómetros del pueblo, sobre la carretera. Se desvió 400 metros para pasar dejando a un compañero que vivía en las cercanías. Se despidieron.

Y es aquí donde la historia de Antonieta, una joven de 25 años termina y su búsqueda comienza.

Sábado 30 de junio. La madre de Antonieta se levantó en la mañana del sábado muy temprano y se dirigió al cuarto para ver si la joven había salido a correr como siempre lo hacía.

Anto como le dicen en su familia, le gusta trotar hasta diez kilómetros a diario, tanto así que corrió la media maratón de Cobán.

No había nadie, la cama estaba hecha y su motoneta no estaba donde siempre.

Su corazón presintió algo, a su niña, pudo haberle pasado algo. Llamó a sus otros hijos y preguntaron con sus amigas, pero no estaba con ninguna. Avisaron a la policía.

Anto nunca dejaba de llegar a casa. La obediencia a su mamá y los principios cristianos la llevaron a tener una vida disciplinada. Tanto, que en el colegio siempre fue una de las mejores alumnas aplicadas y obedientes.

Cuando niña participaba en las elecciones a reina y tocaba la marimba, no le hace feo a nada porque es muy extrovertida, por eso siempre está rodeada de amigos y amigas.

La menor de tres hermanos desapareció. ¿Dónde buscarla, dónde encontrarla?

Horas después su motoneta y su bolso, tirados a orillas del río Cahabón, dieron señales a la policía que algo malo había pasado. Pero ella, ni su celular estaban allí.

Comenzaron las dudas, ¿la secuestraron? ¿La mataron? ¿La tiraron al río? ¿Se caería por accidente? ¿Qué hacía a esas horas de la noche cerca del río?

Los bomberos iniciaron su búsqueda. Veinte kilómetros río abajo, levantaron piedras y ramales, pero nada.

Antonieta se esfumó. Y desde ese día hasta el sol de hoy, cada noche su familia se reúne a orar porque aparezca en la puerta con esa enorme sonrisa y el uniforme azul que tenía puesto esa noche.

Una biblia abierta es colocada en su habitación que permanece intacta, para que Dios escuche las oraciones.

Mientras eso ocurre, los recuerdos florecen. Su familia ha asumido la responsabilidad de buscarla la describe así “cuando era niña. Muy obediente”.

“Yo hablé con ella una semana antes de que desapareciera, y su voz aún está en mis oídos”.

“Es una situación triste, angustiante y hay impotencia, uno quisiera detener el tiempo para que no haya sucedido”.

Hoy, la foto de Antonieta ha perdido color en los postes, en las paredes, pero la esperanza de que aparezca viva no fenecen. ¿Dónde estás Antonieta?

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