Relatos de la joven Guate

Quisiera irme de la casa. La gente me ve raro. Visto como quiero. Parezco vagabunda según mi familia. Que esa carrera de la U no me dará dinero. No debería fumar y menos chupar, blah blah blah.

Y en una repugnante sociedad, que actualmente vivimos, cualquier cosa que no esté estereotipada es algo que no sirve y que debe ser desechado.

¡Aguas y decís las cosas sin censura! Sos una maleducada
¡No hablés de sexo en voz alta! Sos una inapropiada

Pero lo que la gente no entiende es que algunos jóvenes nos gusta lo nuevo, lo inexplorado, lo único y nos tachan de rebeldes por ser una generación millennial que defiende sus derechos, que grita lo que no quiere y exige lo que sí. Intentamos erradicar el pensamiento conservador, eliminar los tabúes que el mundo ha creado y siempre pensamos en voz alta.

¿Qué nos hace rebeldes?

El simple hecho de decir lo que nos incomoda, de tener la capacidad de tomar las decisiones que nos hacen feliz, por más odiadas que sean por los demás. Los rebeldes así somos, nos vale madre opiniones ajenas y comentarios destructivos que no nos ayudan a seguir adelante.

Escuchamos la música que queremos, nos vestimos como nos place, teñimos nuestro cabello, nos tatuamos, nos perforamos ¿y qué?

Pero ojo… Tenemos responsabilidades que cumplir; algunos tenemos trabajo, otros estudiamos en la universidad y cumplimos con los quehaceres de nuestras casas. Somos rebeldes de pensamiento, pero con los pies sobre la Tierra.

Rompemos las reglas y los estereotipos de cómo debe ser un joven en la actualidad: realizar actividades de skate, de rap de rock e incluso de reggaetón. De tener el suficiente carácter de contradecir a nuestros padres cuando sabemos que están equivocados y así como ellos nos hacen ver nuestros errores, ayudarlos a que los reconozcan también y no dejar que después se arrepientan.

“Me fui a vivir con mi novio por clavos en mi casa cuando aún estaba en el colegio, sigo estudiando en la universidad y me llevo bien con mi familia”. Y si eso te parece que me hace rebelde, estás en lo correcto pero, ¿por qué? Porque manifesté lo que me molestaba y con base de ello tomé mis decisiones, no, no me arrepiento por el único y sencillo motivo que eso me hizo quien soy.

¿Y qué me dices de los tabúes?

La diversidad sexual también forma parte de la rebeldía, (según una parte de la población).

Tienen una mente abierta y expresan lo que quieren sin miedo al rechazo. Eso hacemos los rebeldes.

Rompemos las reglas no de una manera abrupta e incoherente sino con beneficios para todos los jóvenes, de intentar cambiar el pensamiento de las generaciones más antiguas que piensan que siempre tienen la razón.

La sociedad no termina de aceptar que, a algunos de nosotros no solo nos gustan los perros y los gatos como mascotas; en lo personal, prefiero los reptiles, todo lo que comprende la palabra; serpientes, geckos, iguanas, camaleones, pero por razones obvias no puedo tenerlas en mi casa. Existe respeto hacia mi familia y estoy de acuerdo (o sea, le tengo que hacer ganas) en no tener ningún reptil, pero sigo siendo rebelde de pensamiento porque más adelante me tocará hacer mi vida aparte y será mi oportunidad de poder tener un par de estos hermosos animales.

Pero siempre hay una parte triste

En un país como Guatemala, la libertad de expresión tiene muchos tachones, somos juzgados, abucheados, criticados y rechazados por la sociedad por ser diferentes a los demás. Porque siempre tenemos un escudo en mano, somos respondones y no nos quedamos callados ante nada.

No se confundan, la rebeldía no es hacer lo que queremos y ya. Es saber cumplir con nuestras responsabilidades, pero saber decir lo que nos molesta, lo que nos agrada y hacer lo que amamos sin tener miedo al “qué dirán” y tomar las decisiones que nos hagan felices, aunque sea lo contrario que quieran para nosotros.

Yo me considero rebelde porque así nací, porque odio los estereotipos y soy indomable ante una asquerosa sociedad.

¿Tú también te consideras un joven rebelde? 

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