Relatos de la joven Guate

Me despierto cada mañana con la idea de ser aceptado, vestirme bien, tener el carro del año, una licenciatura, dos maestrías y hasta doctorado. Pocos saben que ser "privilegiado" es mucho más difícil de lo que se piensa.  en muchos casos hay deudas, tarjetas sin pagar; todo para lograr la apariencia y cumplir con lo la imagen que la sociedad tiene y quiere de mí.

¿Soy privilegiado? El dinero que tengo es de mis papás, debo trabajar para generar mis propios ingresos, ser alguien en la vida y no depender de nadie. Mi familia me exige todos los días que aparente, que luzca, que sea algo que no soy para cumplir con las "reglas del estatus".

Los que me rodean me dicen "el rico", porque creen que no me ha costado nada en la vida, cuando no saben lo miserable que se siente que te califiquen por cosas que ni siquiera son tuyas, que no has generado tú y que estás lejos de hacerlo.

Para mí, ser privilegiado es ser alguien en la vida por ti mismo, sin importar cuál sea tu procedencia. Sin embargo, aunque actúe con la mayor humildad y me muestre a los demás como soy, todos me observan como si estuviera en otra dimensión, como si no tuviera consciencia sobre la realidad ni estuviera enterado de lo que sucede a mi alrededor.

Este soy yo, "el privilegiado", el que se pregunta todos los días: ¿Cómo lograr que la gente pueda verme a los ojos sin prejuicios, sin estar bajo la arista del estereotipo ideal y la abundancia?

La vida y la realidad, son mucho más que eso. El privilegio parte de acciones que te conducen a satisfacciones personales; también de logros y crecimiento interior, cosas que ningún "privilegio" material puede dar. Eso espero, que algún día me llamen "privilegiado", pero por ver el reflejo de un gran ser humano.

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