La voz que se apagó junto a la piscina

Fue en ese preciso momento que sus ojos negros se abieron ante la sorpresa. “En los próximos 15 días vamos a ir, así que prepárate”.

Nada podía haberle dado tanta felicidad y nadie pudo haber dicho esas palabras y provocarle la misma emoción. A sus 7 años, estaba acostumbrado a ver a su madre trabajar días y noches, pues en el call center los horarios cambian de un momento a otro.

Pero las palabras de Laura, eran un compromiso, una promesa y fuera como fuera mamá siempre cumplía. el parque de diversiones con sus juegos, piscinas y zoológico los esperarían en cualquier momento durante las próximas dos semanas.

Así se apagó Laura

Gabriel, contó los días y noches. Cuando finalmente el 7 de septiembre, Laura le dijo: “Gabriel, prepárate que el domingo vamos”.

Al dúo, de madre soltera e hijo único se uniría Marlon. Aunque no era su padre había compartido mucho con los dos, luego de que el papá de Gabriel se fuera a los Estados Unidos.

Ese domingo no llovió, había poca afluencia en el parque de diversiones. Un maletín con toallas, calzoneta y una mudada para el regreso eran todo lo que los tres aventureros llevaban consigo.

Una mañana de juegos mecánicos, helado, dulces, comida y sonrisas fueron el preámbulo para una zambullida en la piscina gigante. Gabriel, Laura y Marlon con sus implementos de natación salieron a disfrutar.

Todos ingresaron a la piscina, justo después de que el sol atravesara el punto medio del cielo. Para Laura, ese momento había hecho que valieran la pena todas las horas extras que le dedicó a atender personas por teléfono.

Días antes, la joven madre cumplió con su horario normal de trabajo de 9:20 a 20:00 horas y realizó turnos extra para aumentar sus ingresos. Marlon, logró verla de madrugada, pues Laura salía del call center a las 5 a.m., “pero para ella valía la pena el sacrificio”.

Así salió Laura del agua

Con la caída de la tarde, poco a poco los asistentes comenzaron a abandonar la piscina. El trío, en cambio, comenzaba a disfrutar del espacio que los ausentes dejaban tras de sí.

Gabriel nadaba en la orilla, bajo la mirada atenta de Marlon, mientras Laura decidió ir a la parte más profunda de la piscina. No era una experta nadadora, pero conocía lo suficiente para no ahogarse.

Con un ojo sobre Gabriel y otro que seguía a su amada, Marlon trataba de cuidar a las dos personas. De pronto, y a la distancia, el cuerpo de Laura comenzó a adoptar posiciones erráticas.

Una voz de al lado de la piscina le confirmó su mayor temor, “ayúdenla que se ahoga”. En ese momento, Marlon dejó a Gabriel fuera del agua y se lanzó a la parte honda para ayudar a Laura.

El cuerpo de Laura dejó el agua aún con vida, pero no respondía. Recibió respiración de boca a boca y RCP, en ningún momento el cuerpo de ella expulsó agua.

Ni RCP ni adrEnalina

Laura no se estaba ahogando, nadie sabía qué pasaba con ella. Una enfermera del parque trató de practicarle RCP y le dio un shot de adrenalina.

El cuerpo de Laura no respondía. A la distancia los mismos ojos negros y muy abiertos, trataban de encontrar sentido a lo que veían.

Gabriel, no comprendía por qué su mamá estaba en el suelo y no se movía. Personas corrían alrededor de Laura, mientras Marlon la sacudía y le hablaba al oído.

No hubo paramédicos, los salvavidas no sabían técnicas de resucitación cardiopulmonar, pues fueron Marlon y otro bañista los que asistieron el procedimento. Y el doctor del parque, solo llegó para certificar el deceso de Laura.

Hoy, se cree que Laura murió por un paro cardíaco. Que fueron causas naturales las que provocaron su muerte.

Pero, lo cierto es que una serie de infortunados acontecimientos y el silencio de más de una institución, hoy dejaron a un niño sin madre, un amigo solitario y más dudas sobre lo que sucedió aquella tarde. En el call center, el turno de supervisora de Laura ya lo ocupa alguien más, pero en los ojos negros de Gabriel, las lágrimas aún brillan mientras extraña a su mamá. 

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