Soy humano y ¡soy gay! imagen

Ser una persona homosexual no es sinónimo de ser menos que los demás. Son seres humanos vistos de muchas maneras.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Ser gay, bisexual, travesti u otro “género” es una decisión propia. Muchas personas a veces tienden a creer que esto es el resultado de una violación y no es así. 

Pablo (nombre ficticio) cuenta cómo es ser gay y vivir en Guatemala, desde esconder sus verdaderos sentimientos hasta que llega ese día de poder ser él mismo. “Sé que existen múltiples razones o hipótesis que la gente inventa para justificar la homosexualidad como una conducta aprendida, para mí es una decisión de vida, es decidir ser felices y vivir de forma plena. Si bien es cierto muchos deciden mentirse a sí mismos y fingir una vida heterosexual, al hacer esto no están corrigiendo su orientación, al final del día para costándole a uno mismo la felicidad”, cuenta Pablo.



Foto: Google 

¿En pocas palabras, el miedo es motivo por el cual muchas personas no exponen lo que son realmente? 

“Sí, el miedo muchas veces nos impide ser lo que nosotros queremos. Por ejemplo, esos matrimonios arreglados para tapar bocas por su homosexualidad; si les preguntas ¿son felices? ¿Es lo que quieren? ¿Qué crees que dirán? Es tu vida y nadie más tiene que tomar la decisión por ti, solo tenemos una y debes vivirla”. 

¿Cómo te diste cuenta que tu sexualidad era diferente?

“Desde niño supe que me atraían los niños, obviamente lo viví con la inocencia de cada etapa de mi vida ¡sin morbo y sin maldad! Sentí en la primaria esas mariposas en mi estómago al ver a alguno de mis compañeros y claro me hacía muy feliz compartir de mi refacción con él; compartir juntos el recreo o jugar en el parque del colegio”. Para Pablo su niñez fue normal desde su punto de vista, mientras para otros no fue así. “Siento que viví mis etapas como cualquier niño; de niños no pensamos lo que hacemos o decimos y somos muy espontáneos. Lastimosamente crecemos y nos damos cuenta que la iglesia, la sociedad reprime lo que sentimos, entonces entendemos nuestra vida como algo “erróneo” o poco natural, pues hoy cualquiera se siente “dios” en esta tierra y quiere interpretar a su manera lo que está bien o mal”. Este joven decide tomar un vaso de agua mientras poco a poco abre su corazón. 

¿Qué pasaba por tu mente antes de declararte gay? 

“Pensé en matarme, muchas veces sentí que era lo mejor pues evitaría una vergüenza en mi casa, tristemente muchos no salen de esa depresión y lo hacen, es increíble hasta dónde un comentario puede lastimar. Ahora espero que quienes lean esto, cuando hablen con alguien sean cuidadosos de sus palabras y comentarios, ya que no saben quién los escuche y qué daño pueda causarles en su corazón”.  Pablo cuenta que espera que Guatemala logre aceptarlos, porque según él, ellos también merecen ser felices. “Guatemala ha cambiado sin duda, no te lo voy a negar, pero seguimos años luz de poder ser un lugar donde vivir y ser felices, no solo hablando del tema homosexual. Aquí si tú eres distinto, si te vistes de negro o de color siempre estás vulnerable a la crítica social y no hablemos de política, eres “socialista” o “capitalista”. 

¿Cuándo desiste declararte gay?

“Decidí salir del clóset casi a los 18 años, odio esta frase pues pienso que ese es un lugar que le pertenece a la ropa no a las personas, sin embargo viví y vivo dentro de él aún. Lo hice primero con un grupo muy pequeño de personas que me ayudaron a entender que no era un fenómeno ni un error y que podía sonreír de verdad. Poco a poco tomé confianza y valor, así que cada día más personas se enteraban de mi verdadero yo, por suerte me aceptaban, entonces conocí a mi primer novio”.  Su primera relación fue algo soñado, algo que según Pablo no pasaría. “Fue increíble sentir algo por alguien y ser correspondido por primera vez. Hoy, me siento libre, aún falta camino por recorrer, la vida me ha sonreído, no te niego que a veces existen fantasmas que intentan opacar mi sonrisa. Tengo miedos aún, también que debo romper varias cadenas que no me permiten vivir en plenitud”.



Foto: Google 

Pablo tiene metas y en el presente es un profesional. “Terminé la universidad, me gradué, me siento independiente, tengo una pareja que amo y me ama. Sigo sin entender por qué no podemos vivir nuestro amor tan natural como los demás, porque sabemos que existiría odio; hemos llevado una relación muy sana y estable por casi tres años, espero algún día ser papá”.

¿Estás de acuerdo con los desfiles que para muchos es falta de respeto para la sociedad? 

“Mira, yo soy gay, pero tampoco hay que ser ¡exhibicionista! Creo que por nuestra cultura, nosotros tenemos que tener un poco de discreción hacia los demás para no afectar susceptibilidades y hablo más cuando hay niños presentes. Creo que hacerse notar por pedir una aprobación de ley de una manera muy extravagante aquí en Guatemala, no creo que sea adecuado”.

¿Qué mensaje le envías a aquellos que tienen miedo de ser ellos mismos? 

“Mi deseo para los que vienen detrás de mí es que sean valientes, que se amen y entiendan que vinieron al mundo a ser felices con una misión. Por eso, en su momento fueron ese espermatozoide fuerte y triunfador, nadie nace por error, nadie viene a la tierra sin razón. Sean buenas personas, es lo único que nos llevará a un lugar mejor más allá de aquí“. 



Foto: Google 

Pablo está convencido que Guatemala ha cambiado y espera que un día todo sea distinto para ellos, los no mencionables. “Seamos nosotros mismos quienes hagamos un cambio de mentalidad sobre nuestra comunidad. Seamos profesionales de bien, de éxito que con nuestros logros y triunfos callemos esas bocas que muchas veces nos declararon la guerra y vieron hacia abajo”.

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