Las cosas de Waffles son hechas a mano con dedicación y cariño. Platiqué con Waleska Ambrocio, la cabeza y manos tras cada figura creada y esto fue lo que me contó:

Vida entre costuras

“Mis padres tenían un negocio de confección de uniformes de fútbol desde antes que yo naciera. Quiere decir que hilos, máquinas y agujas, las he visto desde que tengo memoria”.

La materia favorita de Wale era Educación para el Hogar y le fascinaba cuando se trataba de tejidos: “Allí fue donde aprendí la técnica de “tricot” o “dos agujas”. Hice varias bufandas, un suéter de retazos de lanas. “Entre risas recuerda que ese suéter multicolor le daba pena enseñarlo”.

“La técnica de croché o de ganchillo con la que trabajo ahora en Las cosas de Waffles, intenté aprenderla en la primaria. Mi mamá sabe ese método y yo le pedía que me enseñara, pero no logré aprender con ella porque era súper veloz tejiendo, entonces nunca entendí qué era lo que hacía con las manos”.

Mi lana blanca, se tornaba gris de tanto que intentaba tejer, destejer y no me salía NADA.

“Me frustré y lo dejé. Hasta que tenía 28 años y esperaba a mi bebé, que tomé el valor de regresar a una lana y aguja para tejer los primeros escarpines para el chiquito que venía. Lo más gracioso fue que me quedó un zapatito más grande que el otro, entonces jamás los uso.

Luego seguí probando con gorros, rosas en ganchitos para el cabello. Todo lo regalaba o lo tiraba a la basura porque creía que no eran buenos”.

Una habilidad hecha negocio

Empecé tejiendo corazones para el día del cariño en el 2014, los vendía por docena. Y seguí con animalitos tamaño llavero.

Me encantó hacerlo y después hice un conejito, que regalé a la hija de mi mejor amiga. Luego vino otro pedido más grande y poco a poco mis amigos fueron pidiéndome otras cosas.

El boom fueron las suculentas en croché, ahí fue que realmente empezó a moverse la página y mi rol en el emprendimiento.


El constante aprendizaje es una prueba superada

Como en todo negocio, Wale ha tenido experiencias que le han enseñado a mejorar y a seguir adelante.

Por ser tejedora casi inexperta, miraba muchos tutoriales (jamás dejo de aprender). Les puedo decir que en cada amigurumi (muñecos en croché) que me piden es un reto y una dificultad que voy superando, porque ningún muñequito es igual. Cada vez me pedían amigurumis más elaborados, más grandes y cuando empecé buscaba patrones en Internet para tejer y solo así podía hacerlos. 


Pero un día me topé con que no encontré ninguno, pues tenía que personalizar a dos niñas norteamericanas en traje típico y tuve que empezar a hacer mis propios patrones exactos, con medidas, colores, cambios de agujas, etc. Allí fue donde salió mi línea de muñecas: Alatz.

“Nunca me ha gustado tener jefe, creo que a nadie”, dice Wale entre risas. “Siempre he pensado en trabajar para mis propias metas, mis propias pasiones y anhelos, el poder emprender desde la creación pura en mi cabeza y eso me satisface”.

El cambio más grande es no tener tiempo: “Puedo quedarme en casa, trabajar, coordinar entregas, terminar productos, pero también soy mamá, con un chiquito que aún no va al colegio, pero que disfruta estar conmigo y yo con él. En una casa que limpiar todos los días, una cocina que atender (jajaja). Es divertido, yo misma hago mis horarios y pues muchas veces me toca desvelarme para poder cumplir con mis clientes y amigos. Así que, como dice el dicho: “No es solo de soplar y hacer botellas”, tengo mucho trabajo detrás de cada amigurumi, pero eso es lo grandioso.

Tienda virtual

Recientemente, las cosas de Waffles inauguró tienda virtual en Etsy, la plataforma de ventas de artículos hechos a mano.

“Todo surgió porque allí descubrí varios patrones que pude ver, comprar y hacer; encontrar patrones me ayuda a poder trabajar más rápido, pues solo tengo que guiarme, leer y tejer”.

El hacer sus propios patrones es un largo proceso, pues a veces debe tejer, deshacer, volver a tejer, para ir viendo proporciones, tamaños y formas que le den un acabado lindo y limpio a sus creaciones.

“Cuando vi que podía hacer mis propios patrones, recordé que puedo digitalizar los míos y venderlos para que otras crocheteras en el mundo puedan bajar los que yo hice y ellas hacer lo mismo que yo cuando solo leía patrones.

Por el momento, abrí mi tienda virtual para los patrones que voy haciendo cuando me piden algo nuevo. Luego, ya vendrá la venta de amigurumis para exportación.

A futuro, las cosas de Waffles tiene varios proyectos de los cuales nos contará más adelante y que Wale asegura que nos encantarán.

“Lo que puedo decir es que mi mente no se está quieta jamás, siempre ando buscando innovar”.

Puedes ver los tejidos en la página de Facebook https://www.facebook.com/Lascosasdewaffles/ y hacer tus pedidos.


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