Estudié toda la primaria en la Escuela Oficial Urbana para Niñas No.1 en Jalapa, en ese centro de estudios vi modelos de maestras. Todas llenaron mi vida no solo de conocimiento sino también de valores y buenos modales.

Las llamábamos “profesoras” con gran respeto y admiración. Las recuerdo vestirse con gran elegancia, con trajes sastre y pañoletas en el cuello. De esos años no solo tengo los mejores recuerdos sino también, quizá fue la época donde más aprendí.

Estoy hablando entre 1991 y 1996  y durante todo ese tiempo no recuerdo haber suspendido clases porque mis maestras estuvieran protestando por un bono o un aumento salarial. Tengo la certeza de que la educación casi 25 años después no es la misma.

Las estadísticas no me dejan mentir, en 2017 los estudiantes que fueron evaluados en matemáticas sobrepasaron un logro mediocre de 0.59 puntos porcentuales en comparación con 2016  y un crecimiento mínimo en 11 años del 4.11%.

En resumen: el 90.4% de estudiantes no lograron un nivel satisfactorio a nivel nacional en esa materia.

Nada más mediocre que eso, pero para exigir un aumento salarial dos aplausos da Joviel y todos los maestros bailan en la plaza. 

No todos son iguales

Aparte de haber estudiado en una escuela pública, muchos en mi familia se han dedicado a la docencia. Fui testigo de cómo mis tías se subían todos los días a un bus para ir a dar clases al área rural. 




Como maestras rurales se enfrentaban a una realidad que no ha cambiado. Aulas sin escritorios, nulo acceso a servicios básicos como agua y luz, alumnos con bajo rendimiento académico por desnutrición.

Eran maestras multiaula, debían dividirse en seis para dar clases desde primero hasta sexto. Algo que no ha cambiado en lo más mínimo. 

Si vemos esta realidad, podemos caer en la tentación de pensar que los maestros merecen un aumento, un bono o algo que los haga dignificar su trabajo. 

Pero…maestro hoy te digo

Dignifica tu lucha, emprende una protesta real a favor de un salario digno pero da algo a cambio. Que sus gritos y su voz sea también porque hayan aulas con más escritorios, con más alumnos y más libros. Grita también por el estómago vacío de tus alumnos. 

Estar bajo la tutela de un Joviel Acevedo es estar a favor de la corrupción. Mañana tendrán un aumento salarial pero nada de lo que encuentren en sus aulas cambiará.

El sistema educativo es carente quien más que ustedes para saberlo, pocas veces los he visto marchar para que haya condiciones más dignas para sus alumnos. 

O al menos el líder magisterial se ha encargado de hacer visible su lucha constante para que les den bonos, aumentos salariales pero jamás por libros o refacciones dignas.

Es hora de dejarse tomar de la mano de Joviel y dignificar su lucha y demostrarle a Guatemala que pueden construir en vez de destruir.   


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