A mi compadre:

Llega el día del padre y siempre me pregunto para esta fecha ¿Cuántas veces has negado a tus hijos?, quizá esa cifra coincida con el número de veces que ellos han preguntado por ti.

Inmerecidas veces has sido incluido en las oraciones de tu hija, ella pide que estés bien y que algún día vuelva a verte. Su madre se ha tenido que tragar el orgullo y el desprecio por lo que les hiciste, pero respeta la nobleza del corazón de una niña de 6 años.

Las certificaciones de nacimiento de tus dos hijos dicen, por medio de una rectificación, que eres el padre, pero todos sabemos que tu nombre llegó a ese documento por la orden de un juez. Pusiste obligatoriamente tu firma porque preferiste eso a la cárcel. ¡Qué cobarde!.

Aun guardo un correo donde me pediste que fuera la madrina de tu hija mayor, cuando nació el segundo te habías desaparecido y quizá lo habías negado más de cien veces. Tu ausencia no tiene ninguna justificación.




Como madre y esposa, siempre fui consiente que debías ser feliz con la familia que elegiste, pero nunca debiste renunciar al amor de tus hijos. Ellos merecían llamarte papá y por una única vez en la vida una equivocación podría haberse convertido al mismo tiempo en una bendición.

La justicia hace lo suyo pero no moverá tu corazón. Es triste que haya podido más el temor a los grilletes que el amor a tus hijos.

De acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la palabra cobarde significa: falto de valor, pusilánime, miedoso.

Ahora comprendo por qué a los hombres les enfada tanto que les digamos cobardes, un calificativo que te has ganado a pulso. 

Infeliz día del padre, compadre. 


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