Eugenia nació en Guatemala un 26 de julio. Corría el año 95, era el ocaso del siglo. Se convirtió en mujer inmersa en las modernidades del siglo XXI, pero eso no impide que apueste por la creación literaria en varios géneros. La poesía es uno de ellos. Un género que se encuentra en proceso de mutación dentro de un ambiente que cambia a más imágenes y menos palabras.


Su creatividad se manifestó desde que era niña. 

“Me gustaba mucho cantar, solía decir que quería ser cantarina y bailarina.”

Corre por sus venas

La actuación teatral fue denominador común en su familia, su tío es muy bueno recitando y su abuelo componía canciones para su abuela. Tal parece que el arte está en su ADN.

Su quehacer en la escritura no se limita a la poesía, de hecho, nos comenta:

“No sé si creo que la poesía es lo mío. Sé que me gusta escribir y que, dentro de lo que escribo, está la poesía. De hecho disfruto mucho escribir cuentos, alargar el lenguaje. Creo que la poesía solo es una parte de mí.”

¿Quién encontró a quién? De acuerdo a su percepción, la poesía encontró a Eugenia cuando los sentimientos no le cupieron dentro.

“La poesía es mi manera de ver el mundo, mi forma de sentir las cosas.”


Los referentes de Eugenia

En el género lírico clasifica a sus referentes de acuerdo a la época. Entre los anteriores al siglo XXI menciona a Antonio Machado, Jaime Sabines, su poema favorito de este autor es Los amorosos, también García Lorca, sabe La casada infiel casi de memoria, entre otros. De los autores nacionales menciona a Ana María Rodas y Javier Payeras. Hablando de poetas actuales, Eugenia sigue a Elvira Sastre y Rupi Kaur.

“…Elvira Sastre, Rupi Kaur. Me encanta lo que escriben y su manera de aproximarse al público.”

Sin embargo, su referente constante es Mario Benedetti. Le gusto tanto en poesía como en novela.

La poesía moderna, gracias a las redes, conquista constantemente más territorio. Día a día, el universo digital ofrece más creación poética en formatos simples pero directos, de una contundencia que altera a quienes sabemos de poesía y a quienes se estrenan en el mundo lírico.

Para todos los que vivimos fascinados por el género, ha sido un oasis. Ha resurgido. En palabras de Eugenia:

“Me gusta mucho la poesía moderna y esa forma de acortar el lenguaje y hacerte sentir algo con tan solo tres palabras.”
 


 Formación en el arte de la palabra

Eugenia asiste a un Estudio de Escritura, lleva dos años y medio. Ahí aprendió casi todo lo que sabe de narrativa, cuento, más que todo. Además cursa el primer semestre de la Licenciatura de Enseñanza de la Lengua y la Literatura en la Universidad Francisco Marroquín. Además de la educación formal, da mucho peso a la práctica. Cuenta que se inició en esto a partir de dos comentarios, el primero fue del poeta y escritor Javier Payeras, de amplio reconocimiento en el medio.

“Payeras me dijo que tengo talento, pero que el talento no hace al artista, que la práctica hace al artista.”

El segundo comentario Lo escuchó de Karla Souza en una charla TEDX en la que explica cómo hay que prepararse para hacer lo que uno ama, e invertirle tiempo.

Hablemos de inspiración

Para conocer mejor la fibra que inspira la creación de Eugenia, le dimos conceptos a los que respondió espontáneamente con lo que surge en su mente al escucharlos.




Cotidianidad: mi vida diaria, lo que hago desde que despierto.

Tiempo: mi abuela.

Familia: mi mamá y mis tíos, lo que vivieron en el pueblo donde nacieron.

Búsqueda personal: el miedo a no encontrarme.

“Amor y desamor: siempre tiene nombre.”
“Soledad: me siento sola aun estando en compañía, es un tema recurrente en mi vida.”

Vida de pareja: curiosidad, pero hoy la tengo pensada como algo que se acaba.

Coincidimos con Eugenia en que la poesía es necesaria, vital e irreemplazable porque nos hace más humanos.

“Identificarnos con un fragmento poético nos vuelve más sensibles, nos da conciencia sobre nuestros sentimientos. Personalmente, es mi compañera en sentires. A veces nos sentimos muy solos con nuestra manera de pensar o amar, sentir, en general. Pero siempre encontramos a alguien que, alguna vez, en algún poema, sintió lo que estamos sintiendo. Es hermoso.”

Escribir y leer poesía ha transformado a la mujer del siglo XXI que habita en Eugenia. Le hace sentir menos sola, le ha dado amplitud de mente.

“Sentimentalmente la poesía también me ha cambiado, ya no soy la niña que creía en cuentos de hadas. Ahora quiero de una forma más real, no solo a nivel de pareja.”

Con la poesía, Eugenia ha aprendido que todos pensamos y sentimos distinto, que no podemos obligar a los demás a pensar o amar como quisiéramos.

Dentro de un día rutinario en su vida, la creación cabe en cualquier espacio. Después de una clase, después de sentir algo, también antes de quedarse dormida

“En ese rato donde hay tiempo para soñar despiertos.”

“La inspiración viene de muchas formas y la plasmo de muchas formas. Apunto la poesía en cuadernos, a veces en notas en el celular o en servilletas, donde quede bien.”

En el ejercicio literario la primer barrera que ha roto es juzgarse a sí misma. Temía escribir y mostrar sus textos. Sucedía en sus cuentos pues sus personajes entrañables son villanos: locos o asesinos. Temía exponerse como alguien extraño. De ahí nace NOJUZGO. Al principio en un afán de guardar anonimato. Un espacio en donde nadie veía a la autora que asesinaba. Luego llegó la confianza y abrió la puerta. Nojuzgo es un personaje, su imagen de poeta.

La poesía de juventudes está en crecimiento. Hay una comunidad y es grande. En Guate se nota en Para Contarla con sus Noches en Verso. Cientos de jóvenes se reúnen mensualmente para recitar o escuchar poesía. Es hermoso.

YO NO LE LLAMARÍA BAILAR será su primer poemario, por publicarse próximamente. Lo esperamos con ansias.

No tiene método ni horario, pero escribe a diario. Relee y reescribe. Sabe que es un hábito de todo buen escritor.

“Editar, alterar el texto original, encontrarle motivo y forma es esencial.” 

Eugenia es gran promesa. Lo supe desde que leí su primer verso. 


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