Dotado por recursos naturales y atractivos culturales, Guatemala es una potencia en el turismo de aventura. Según Juan Pablo Nieto, subdirector del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), esta actividad representa el mayor ingreso del país después de las remesas. Sin embargo, un mal aparece dentro de los mercados negros y que podría llegar a afectar  al turismo: la trata y explotación de personas.

Una actividad delictiva que puede afectar a cualquiera y considerada en varios entes internacionales, entre ellas, la Organización de las Naciones Unidas, como la esclavitud del siglo 21. Hoy, la trata de personas se posiciona como el tercer oficio ilícito más lucrativo en el mundo, un trabajo en el cual los menores de edad son parte de las principales víctimas. Por ello, la Secretaría Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET) y el INGUAT han trabajado en conjunto con la Organización Mundial de Turismo (OMT) para crear una red de prevención de casos en el turismo.

Foto: Armormeus.org


Una alerta por pocos casos

Guatemala no pertenece a la red activa de trata de personas. Desde el 2014, solo se han presentado seis denuncias en el país por trata y explotación, en el que se involucre a un turista. Sin embargo, las escasas denuncias preocupan a Nieto, ya que puede tratarse de poco conocimiento de los crímenes.

“Puede ser que no sea un número alto de denuncias, ya que las personas que interactúan con los criminales no pueden identificar las señales que indiquen sea trata a un menor, lo que provoca que existan pocas denuncias”, afirmó el subdirector.
Foto: INGUAT






El primer paso para prevenir

En la búsqueda de impedir un crecimiento en la red de trata y explotación en el turismo, SVET ha lanzado una campaña de sensibilización, en la cual todas las empresas aliadas a esta organización son capacitadas y portan artículos de información para evitar la continuidad de estos actos delictivos. “La campaña transmite los colores y los tesoros del país, pero con un mensaje contundente. Tratamos de informar y sensibilizar para que puedan surgir las denuncias, incluso podamos identificar posibles víctimas. El turismo no es malo, pero muchos están aprovechando este recurso para realizar actos delictivos”, afirmó Claudia Ordóñez, secretaria ejecutiva de SVET.

En el 2018, SVET ha realizado diferentes actividades de capacitación para entidades públicas y privadas para la prevención de la violencia sexual. Hay 494 personas aliadas por medio de empresas y 798 personas que, de manera individual, son capacitadas para poder identificar a las víctimas y saber reaccionar en diferentes casos. “Hemos trabajado con grandes empresas involucradas en el turismo y personas que están en constante contacto con turistas como conductores de Uber, taxis, lanchas, tuc tuc o guías turísticos. De esta manera, ellos conocen cómo actuar en caso de descubrir a alguien que realice este crimen”, sentenció Ordóñez.

Ordóñez también comentó sobre aspectos a tomar en cuenta para identificar a una víctima. “Cuando una niña sale con su familia de paseo, se observa la actitud de alegría. No es usual que un niño tenga los ojos irritados por lágrimas, o que no haya interacción con el adulto con quien va. Con estas señales, se puede prevenir la trata, ya que un taxista, lanchero o un gerente de hotel puede reaccionar y denunciar”, sentenció.

¿Crees que más empresas turísticas y hoteles deberían sumarse a esta causa?


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