Una acusación de espionaje, unos maltrechos equipos de audio y haber caído en desgracia con la mujer más fuerte de Guatemala, en ese entonces, lo libraron. Hoy vive a sus anchas, y sus días transcurren en playas, fincas, ferias y restaurantes de media estrella.

Salió con el sol en la nuca y orden de persecución por espionaje genérico en su contra. Durante varios meses permaneció prófugo y con un perfil equiparable a la cabeza del avestruz.


Así le perdió la batalla Doña Sandra, al que fuera el hombre de mayor confianza de Álvaro Colom. No hubo cercanía con el mandatario, sus correligionarios le dieron la espalda y su nombre fue borrado de los anales de la Casa Presidencial.

Mucho se dijo de su salida. “Que facilitaba servicios de compañía femenina al mandatario, que el puesto se le había subido a la cabeza y hasta que su desordenada vida no cuadraba con la imagen familiar que el Gobierno de la UNE quería proyectar”.



“Hola, soy Carlos”

Autos de lujo, equinos pura sangre, “mulitas”, jetskies, helicópteros, ganado y sembradíos son el diario vivir de Carlos Quintanilla. Con una cabellera ceniza y la sonrisa de quien vio al diablo a los ojos y vivió para contarlo, comparte cada momento de su vida.


Lo que come, dónde lo hace, con quien y sus lujos tapizan su perfil de Facebook. Actividades familiares, postres y desfiles hípicos en diversas ferias del país.

Pero, como en La Celestina, “Cada uno habla de la feria según le va en ella” y las ferias del oriente de Guatemala tienen mucho que contar. Y no solo las ferias, las playas de Guatemala y sitios de descanso le han visto hacer alarde de su bienestar.


Hasta profetas de su iglesia comparten selfies con el ex encargado de cuidar al “Señor Presidente”. Nada se escapa de la cámara de Quintanilla, todo se documenta y comparte.


Reinas de belleza, paisajes y jinetes también forman parte de la vida que se da “el que se libró de la cárcel”.





Carlos Quintanilla

Viajar durante dos campañas electorales por todo el país, junto al que se convertiría en Presidente le valieron de mucho a Carlos Quintanilla. Por otro lado, los agentes de seguridad, de sus empresas, mantuvieron un estrecho círculo alrededor de Álvaro Colom.

Todo lo que llegaba al entonces candidato, también lo hacía a los oídos de Quintanilla y de la misma forma quienes querían acercársele debían tener su venia.

Poco a poco los favores le fueron pagados. Su empresa de seguridad SERPROP, según el entonces diputado Rolando Morales, recibió contratos para prestar servicios al Congreso de la República y hasta el propio Quintanilla fue contratado como asesor de la bancada de la UNE.


Pero, como quien no pierde maña, ya a finales de 2017, Quintanilla fue detenido por una presunta estafa forestal. Con todo, si algo debe agradecer a la vida fue haber caído en desgracia con la entonces primera dama. Pues de haber seguido al frente de la SAAS, ni en las ferias recordarían su nombre. 




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