Entre los bosques de Santa Lucía Milpas Altas, 11 restauradores de la Fundación Centro de Rescate, Estudio y Análisis Científico para el Arte (CREA) trabajan a diario para rescatar obras de arte y bienes muebles del patrimonio cultural privado y público de Guatemala.

La entidad, de la Fundación Rozas-Botrán, promueve la investigación, conservación, rescate y valorización del patrimonio en los laboratorios de restauración de papel, pintura de caballete y escultura.

Desde hace siete años, CREA se ha posicionado internacionalmente como uno de los centros de restauración más avanzados de la región.

CREA trabaja especialmente la madera, pero también ha recibido piezas de mármol y cerámica. Además, también ofrece encarnado, integración de color, colocación de pestañas y lágrimas, reconstrucción de mascarillas, limpieza y muchos procesos más para devolverle el esplendor a una pieza.

Sin embargo, no siempre se deja como es originalmente. “A veces no podemos dejarla como nueva, ya que la gente y feligresía ya conoce de una forma dichas piezas y entramos en un choque. Tenemos que tener siempre el respeto y aprobación de los devotos”, dijo Ana Lucía González, directora de CREA.

Solo de una escultura se han trabajado de 15 a 20 piezas en un año, mientras que en papel fueron restauradas 138. En cuanto a pintura, recibieron una pieza de una iglesia y entre 10 y 25 representaciones privadas en el mismo período.

Antes de intervenir cada pieza, el laboratorio científico de CREA lleva a cabo una serie de análisis químicos y físicos para determinar la composición y el estado de conservación, para así brindar un diagnóstico y plan de acción para la obra.

Los análisis incluyen estudios de luces ultravioleta, transmitidas, rasantes e infrarrojas, pruebas microscópicas y fisicoquímicas, rayos X, tomografías axiales, estratigrafías, identificación de tintas, entre otras pruebas.

Un proceso minucioso

El centro ha recibido piezas que datan del siglo XVI, así como pinturas contemporáneas, imágenes de devoción, libros y planos, entre otros objetos.

En el caso de las piezas privadas, se realiza una cita de evaluación y en 10 días se le entrega al dueño un informe con detalles de tiempos y procedimientos a efectuar. En lo que a patrimonio cultural público se refiere, es decir que se encuentra en iglesias, museos o sitios arqueológicos, luego del proceso de evaluación se solicita el permiso de la hermandad o párroco.

Luego, se solicita el permiso para intervenir la obra al Instituto de Antropología e Historia (IDAEH). Esto puede tardar de 3 a 6 meses para ser aprobado. 

Si la pieza es de iglesia o está expuesta al público, se debe registrar antes de restaurarla y CREA se encarga de efectuar ese trámite. El tiempo que tardan en devolver a la vida una obra depende de su daño y tamaño. Algunas toman un año, pero la mayoría tarda entre 5 y 7 meses.

“Parte de nuestra labor consiste en entender que no solo es arte, sino que muchas piezas son objeto de devoción y religiosidad. Hay procesos que no podemos compartir en redes, por el respeto a la comunidad”, compartió González.




La escultura se traslada una semana o tres días antes de exponerla. No se debe abrir la caja, para que la pieza se acople al clima del lugar. Luego, el personal llega a desembalarla y a evaluar su estado.

“Hemos visto imágenes que a la semana ya están rayadas o dañadas. Les debemos enseñar a utilizar guantes para tocarlas y manejarlas, o que no usen relojes y anillos, entre otras cosas”, agregó González.

Una labor nacional

La labor de CREA está presente en 15 de los 22 departamentos del país, a través de evaluaciones, intervenciones y educación en iglesias, museos y coleccionistas particulares.

Su principal objetivo son las áreas rurales, donde la ayuda y protección no son tan fuertes como en la ciudad o Antigua Guatemala.

“También queremos educar. De nada nos sirve restaurar un imagen y devolverla si no la cuidan”, resaltó González.

En el centro se han restaurado y continúan en proceso piezas como:

  • Jesús Nazareno, Asunción Mita, Jutiapa.
  • Señor Sepultado, San Cristóbal, Totonicapán.
  • Virgen de Soledad, Salamá, Baja Verapaz.
  • Reconstrucción de imágenes de Ciudad Vieja. Estaban carbonizadas en un 70 por ciento. (Fotos de antes y después abajo)
  • Virgen de Soledad, Pastores, Sacatepéquez.
  • 7 imágenes del retablo de San Francisco, Antigua Guatemala.
  • Una pintura de Tomás de Merlo, Antigua Guatemala.
  • Pieza “Música Grande”, del Museo Carlos Mérida, ciudad.
  • 134 bocetos de Efraín Recinos.

Hay pocas manos

Guatemala cuenta con una gran riqueza patrimonial, pero en la actualidad solamente la Universidad de San Carlos (USAC) ofrece un técnico en restauración.

“Para la cantidad de patrimonio, deberían haber más carreras. Estamos trabajando con la Universidad del Istmo para ofrecer una licenciatura en restauración”, compartió González.

Para Juan Manuel Barrientos, restaurador de CREA, la formación específica y humanística que reciben en la USAC es muy buena, pero aún hace falta mucho en el área científica.

Por ello, CREA no recibe a muchos pasantes, ya que pocos logran adaptarse a la modernidad con que trabajan. “Muchos compañeros entran al técnico, enfocados a lo prehispánico y no necesariamente profesan un credo. Pero en el camino, pasa algo e involucrándose y conociendo más se han convertido al catolicismo. Es algo interesante”, añadió Barrientos.

En Guatemala, el IDAEH, el Consejo Nacional para la Protección de Antigua Guatemala y CREA, son las tres entidades dedicadas a la conservación del patrimonio.

CREA pondrá en marcha un proyecto de cuatro años, junto a la Unión Europea. Se enfoca en la formación a los custodios de museos e iglesias, y personas que tengan patrimonio público.

A través de cuatro unidades móviles equipadas con laboratorios, llamadas “Ambulancias Culturales”, realizarán evaluaciones e intervenciones urgentes en todo el país para rescatar y proteger la gran riqueza patrimonial.

Fotos: Elena Gaytán, CREA.


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